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La voz de la derrota

Lo mas importante que aprendo mientras corro, es a no escuchar reconocer la voz de la derrota. Para mi es mas fácil mientras corro por que no pienso en nada más. Mi mente poco a poco se va poniendo en blanco y fijo la mirada en el camino. Sintiendo el dolor en las piernas y en el abdomen no hay muchas más cosas en que pensar más que en seguir corriendo.

Y ahí es muy notoria la voz de la derrota, casi siempre escondida en el barullo cotidiano, en los pensamientos, ideas, en el ruido que hay en mi cabeza todo el tiempo.

Al principio me enfocaba en no escucharla, o en tratar de callar la voz, pero con el tiempo me di cuenta que es mas beneficioso escucharla, reconocerla. Por que entre más fácil sea para mi reconocerla, mejor podré plantearme frente a ella en otras actividades.

Cuando suena (y la reconozco) se que tengo que seguir. Es una idea simple pero poderosa. Cuando escuchas la voz de la derrota, del miedo, simplemente tienes que cambiar la programación; lo que antes era luz roja ahora es luz verde.

Y entonces poco a poco y como somos personas de costumbres, cada vez que escuches la voz, lo que antes te impedía hacer lo que querías, ahora será el principal motor. Inconscientemente.

Usas la fuerza de tu enemigo, el miedo, y lo vuelves un aliado a tu favor.

Capolavoro

Capolavoro es una de esas palabras que no tienen una traducción literal al español. Los italianos la usan para describir un trabajo artesanal excelso, una obra maestra, con especial atención a los detalles, a la calidad de los materiales y de los terminados. Un trabajo de maestros.

En el día a día, muchas veces creemos que no tenemos el tiempo ni la necesidad de hacer capolavoros. Esperamos tener el momento adecuado, las circustancias correctas, el tiempo, la inspiración. Pero es imposible hacer una obra maestra sin hacer cien (o doscientas) pruebas antes. Sin arriesgar, sin perder.

Y sin pasión. La parte fundamental no es la experiencia, el conocimiento o la habilidad. Es la pasión. Capolavoro: Obra apasionadamente maestra.

De reuniones y notas

No importa si acabas de entrar a trabajar a una empresa o si llevas varios años ahí, siempre debes llevar una libreta a las reuniones. No el iPad ni el teléfono, un bloc de notas y bolígrafo. Y tomar notas, obviamente. Da igual si tienes buena letra o si eres ordenado o no (intenta serlo en lo posible) si no que anotes los conceptos de los que trata la reunión, los objetivos que creas se deben lograr, las ideas que se te ocurren (y las de los demás) y tomarte un tiempo al final para escribir un reporte o esquema y mandarlo a los interesados (que lo tienes fresco en la memoria e incluso se te podrán ocurrir mas y mejores soluciones).

Cuando no se hace, creo que se pierde el 50% –o más– de lo dicho y por lo tanto del tiempo invertido. Una reunión es para lograr acuerdos y generar ideas, no dejes que se pierdan.

Si tu convocas a la reunión, pide a los asistentes que hagan lo mismo, te ahorrara mucho tiempo y esfuerzo y con el tiempo podrás tener reuniones mucho mas ágiles y productivas.

Miedo al espacio en blanco

Hoy en una exposición de trabajos en clase vi algo que me llamo la atención y que era una constante en todos los proyectos. El miedo al espacio en blanco. La mayoría hacíamos uso de elementos de adorno sin un fin en específico, solo por llenar el espacio que había y que pareciera que había más diseño, sea lo que sea que eso significa.

Como en la música, los silencios y espacios en blanco son igual de importantes que el sonido, eso es lo que hace una melodía. Si no, es sólo ruido.

Siempre hay una forma más fácil

Hay un momento, justo cuando estoy más metido en un problema, cuando llevo más tiempo del que creo necesario para resolverlo que me obligo a parar, a detenerme en seco. Olvido todos los avances que llevo y empiezo de nuevo.
Normalmente encuentro una forma más sencilla de hacerlo, un camino más corto, un ángulo que no había visto.

No siempre funciona, pero casi. Las probabilidades de que los detalles de la supuesta solución en la que estaba trabajando me estén bloqueando la vista y la mente para tener claridad en el problema se incrementan mientras mas estoy metido en ellos.

Así que si llevas mucho tiempo (más del que creías que ibas a tardar) trabajando en algo que parece no tener salida, posiblemente estés corriendo en círculos. Para, (guarda los avances) y cierra. Vuelve a analizar el problema y trata de solucionarlo sin usar nada de lo que tenías antes. Si te funciona me cuentas.

Pensar más y trabajar menos

Muchas veces he caído en el error común de enfrentar un proyecto sentándome directamente frente a la pantalla y abriendo algún programa de edición. Sin pensar, sin bocetar, sin analizarlo.
Algunas veces ha salido bien (o ha salido) pero muchas otras he trabajado el doble o triple por querer ahorrar unas horas o unos días de pensar.
Es verdad que en muchos proyectos no hay esas horas o esos días, solo necesidad de entregar y continuar con lo que sigue. Pero aún así, cada vez estoy mas convencido que ese tiempo no es un “gasto” si no una parte fundamental de mi trabajo.
Si quiero ofrecer algo más que solo mover pixeles y entregar archivos, un extra que se reconozca como un valor en la empresa es necesario un esfuerzo y seguir un proceso que lleve a resultados que de otra manera parecen fruto de una chispa de creatividad más que de un trabajo definido y ordenado.

Confía en tus habilidades y experiencia como diseñador, pero no dejes a un lado los procesos que te llevarán a destacar y mejorar tus resultados.

Mi primer trabajo (pagado) en diseño

En el verano de 2008 me cambie por primera vez a vivir a otra ciudad. Recién salía de bachiller y aunque ya tenia una idea de que me quería dedicar al diseño, no terminaba de convencerme la carrera como tal.
Entonces pensaba que los diseñadores eran obreros de la gráfica que trabajaban materializando las ideas de comunicólogos o publicistas y que no había mucho futuro en eso.
La opinión general del diseño y la manera como lo tratan en el mercado tampoco ayuda mucho a esta situación, incluso las escuelas buscan alejarse de esta sintaxis y le cambian el nombre a sus carreras para diferenciarse, ‘gráfica publicitaria’, ‘comunicación visual’, etc.
Otro tema que se suele tocar es que ‘cualquiera con un ordenador’ puede hacer diseño, y empieza una discusión a la que todavía le queda mucho rato en foros y asociaciones
Aunque al final, en sentido práctico, es verdad. Cualquier persona sin necesidad de ir a una universidad puede instalar software de diseño en su ordenador y ganarse la vida con eso. Yo lo he hecho, sigo haciéndolo y espero seguir por mucho tiempo más.
Como muchos otros que inician en el diseño, mi primer trabajo (ajeno y remunerado) fue en una imprenta. Aún no entraba a ninguna escuela de diseño pero ya le dedicaba la mayor parte de mis tardes a ver tutoriales y a ‘jugar’ con el Ps y el CorelDraw, que era lo que tenía a la mano.

A la distancia me doy cuenta que no tenía ni idea de lo que estaba haciendo, pero por algún lado se empieza. Entender de manera empírica conceptos de separación de color, métodos de impresión, del valor y costo del diseño me ha ayudado más que muchas horas de aula. Y darte cuenta que no sabes también es valioso, te motiva a aprender y a preguntarte mas seguido cómo funciona esto o aquello.
Lo que no es verdad, es que alguien pueda dedicarse de manera seria a esto sin estudiar, sin prepararse teóricamente, sin dedicarle muchas horas a leer, practicar y pensar. No importa si tu inquietud nace en un salón de clases, si tienes la fortuna de tener buenos profesores o si encerrarte ocho horas diarias en un instituto no es lo tuyo y prefieras hacerlo de manera autónoma.
Cada vez hay mas oportunidades, mas información y mas recursos que te permitan enfocar tu creatividad, mejorar tus procesos y formarte para ejercer el diseño.

Identidades corporativas que nacen muertas

Hace poco mas de un mes que me embarqué en un nuevo proyecto. Soy diseñador in-house en una empresa en la que el diseño es un valor añadido y no el core del negocio. No es una agencia ni un estudio y aunque al final hay un petit comité que decide lo que sale al mercado soy el único responsable de la parte gráfica.
Es una oportunidad interesante de analizar el valor del diseño en el mercado –que es un tema que me ronda mucho la cabeza últimamente– porque esta empresa podría valerse sin un diseñador de planta y porque la naturaleza del negocio los lleva a mantener indicadores de desempeño que se pueden usar para analizar los resultados del diseño en las ventas, pero de eso escribiré mas adelante.

Antes de que yo llegará, se trabajaba con diseñadores y agencias externas a las que se les asignaban distintos proyectos, siempre guiados por una persona de la empresa. Esto lógicamente tiene sus pros y contras, mayores costos pero distintos puntos de vista y estilos, menor velocidad pero mas análisis de los proyectos que requieren contratar externos, etc.

Pero en una de las cosas que mas se nota es en la diferencia del uso de los elementos de la marca y la concepción de los valores de la empresa que tiene cada diseñador o agencia y que muchas veces no son los mismos ni los que tiene en mente la empresa. La  famosa identidad corporativa.

Durante el tiempo que llevo trabajando en el diseño he visto (y hecho) muchas identidades corporativas que nacen muertas, en las que el resultado final es un PDF con aplicaciones y mockups que muchas veces nunca se hacen ni se harán. Y no siempre por incapacidad del diseñador si no por un mal entendimiento de la empresa y la influencia de los ejemplos que hay en internet y de los que solo vemos como resultado final estos mockups y pantallazos sin estar al tanto del trabajo de análisis y de las circunstancias de cada una. O que en muchos casos son ejercicios teóricos o escolares.

Para hacer una identidad visual, que sea un reflejo de la empresa, hay que conocerla (aunque suene obvio) y eso lleva tiempo y trabajo. Pero principalmente establecer un punto de equilibrio entre:

a) el compromiso/capacidad de la empresa de llevarlo a cabo
b) la facilidad con la que sea posible hacerlo en el día a día de la empresa
c) el presupuesto con el que se cuenta
d) el nivel de dependencia al diseñador (conectado con el punto b, muy bien, ya esta terminado el pdf y los archivos entregados ¿ahora qué?)

Pocas, por no decir casi ninguna empresa pequeña o mediana tiene en plantilla a un diseñador que este llevando a cabo las guías que se propusieron en la identidad, todas esas hojas llenas de do’s y dont’s y muchas veces hasta se pierde el contacto con la persona que lo desarrollo por lo que termina por ser un bonito papel guardado en la librería del negocio.