Siempre hay una forma más fácil

Hay un momento, justo cuando estoy más metido en un problema, cuando llevo más tiempo del que creo necesario para resolverlo que me obligo a parar, a detenerme en seco. Olvido todos los avances que llevo y empiezo de nuevo.
Normalmente encuentro una forma más sencilla de hacerlo, un camino más corto, un ángulo que no había visto.

No siempre funciona, pero casi. Las probabilidades de que los detalles de la supuesta solución en la que estaba trabajando me estén bloqueando la vista y la mente para tener claridad en el problema se incrementan mientras mas estoy metido en ellos.

Así que si llevas mucho tiempo (más del que creías que ibas a tardar) trabajando en algo que parece no tener salida, posiblemente estés corriendo en círculos. Para, (guarda los avances) y cierra. Vuelve a analizar el problema y trata de solucionarlo sin usar nada de lo que tenías antes. Si te funciona me cuentas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *