Pensar más y trabajar menos

Muchas veces he caído en el error común de enfrentar un proyecto sentándome directamente frente a la pantalla y abriendo algún programa de edición. Sin pensar, sin bocetar, sin analizarlo.
Algunas veces ha salido bien (o ha salido) pero muchas otras he trabajado el doble o triple por querer ahorrar unas horas o unos días de pensar.
Es verdad que en muchos proyectos no hay esas horas o esos días, solo necesidad de entregar y continuar con lo que sigue. Pero aún así, cada vez estoy mas convencido que ese tiempo no es un “gasto” si no una parte fundamental de mi trabajo.
Si quiero ofrecer algo más que solo mover pixeles y entregar archivos, un extra que se reconozca como un valor en la empresa es necesario un esfuerzo y seguir un proceso que lleve a resultados que de otra manera parecen fruto de una chispa de creatividad más que de un trabajo definido y ordenado.

Confía en tus habilidades y experiencia como diseñador, pero no dejes a un lado los procesos que te llevarán a destacar y mejorar tus resultados.

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