Mejor hecho que perfecto

En enero, cuando empecé por octava vez mi blog, lo hice con la misma dinámica con la que lo intentaba siempre. Pasar horas buscando un theme de wordpress, leyendo de plugins, consejos de expertos, de optimización SEO, configurando y cambiando el css… todo eso ANTES de empezar a escribir. Y cuando me daba cuenta, se me habían pasado las horas y de nuevo tenía el mismo resultado, ninguno. Me había pasado toda la tarde imaginando un proyecto que no tenía ni pies ni cabeza, distrayéndome con detalles que podía dejar para después, con la optimización de un producto que no existía y el día siguiente empezaba la rutina con la búsqueda: “Como empezar tu blog” en Google (o casi).

Cualquier cosa que me distrajera de lo que en realidad tenía que hacer: escribir. En parte porque me daba miedo y en parte porque no sabía muy bien por donde empezar. Es algo común, cuando se empieza un nuevo proyecto, buscar referencias de como se ven algunos ya hechos, buscar productos terminados y tratar de copiarlos, de llegar a ese resultado sin conocer el proceso que los llevo ahí. Por eso me sentía perdido, sin rumbo y un tanto frustrado.

¿Por qué hacerlo?

En la oficina de mi papá hace algunos años había una frase escrita en la parte de arriba del pizarrón: “Hay que tener un porqué para soportar cualquier como” o algo parecido, seguro es muy conocida y todo.
Y en este caso es muy cierta. El principal bloqueo que tenía para empezar a escribir era que no sabía muy bien porqué lo iba a hacer. Qué podía yo decir que fuera interesante para alguien más o que valiera la pena leerlo. Así que deje la configuración del wordpress a un lado y me puse a reflexionar sobre esto. Sabía que tenía ganas de hacerlo, que por sí misma es una buena razón, pero necesitaba algo un poco mas duradero, algo que no dependiera de mi estado de ánimo ni que se acabara si ya no me gustaba.

Ahora se que lo hago porque escribir me hace un mejor profesional. Y cada día estoy mas convencido que todos los diseñadores deberían escribir con frecuencia. Incluso si no es únicamente de ese tema, escribir te ayuda a organizar tus ideas y a comunicarlas de forma estructurada y efectiva, cosa que se agradece al trabajar en proyectos grandes o simultáneos.

Mejor hecho, que perfecto

Hay veces que cuando digo esta frase, algunas personas me responden: “No, mejor bien hecho”, “No hay que ser mediocres, siempre hay que tratar de hacerlo lo mejor posible” o alguna combinación parecida.
Pero no, no va por ahí. No se trata de hacer las cosas a medias, ni un pretexto para hacer entregas mediocres. Es un freno a nuestras expectativas y un llamado a la acción.
Después de tener claro para qué iba a hacer el esfuerzo de escribir entendí que el resultado no iba a ser una serie de artículos perfectos ni un sitio perfectamente optimizado, sino una mejora constante, un ejercicio de práctica. Entonces las limitantes que tenía al buscar un producto perfecto se desvanecieron y ya solo había posibilidades. Cada vez que escribiera, fuera como fuera, cumpliría mi objetivo. Pero además  me motivaría al ver que el proyecto empezaría a tomar forma y entonces si, podría empezar a perfeccionarlo.

No hay perfecto sin hecho.

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