La voz de la derrota

Lo mas importante que aprendo mientras corro, es a no escuchar reconocer la voz de la derrota. Para mi es mas fácil mientras corro por que no pienso en nada más. Mi mente poco a poco se va poniendo en blanco y fijo la mirada en el camino. Sintiendo el dolor en las piernas y en el abdomen no hay muchas más cosas en que pensar más que en seguir corriendo.

Y ahí es muy notoria la voz de la derrota, casi siempre escondida en el barullo cotidiano, en los pensamientos, ideas, en el ruido que hay en mi cabeza todo el tiempo.

Al principio me enfocaba en no escucharla, o en tratar de callar la voz, pero con el tiempo me di cuenta que es mas beneficioso escucharla, reconocerla. Por que entre más fácil sea para mi reconocerla, mejor podré plantearme frente a ella en otras actividades.

Cuando suena (y la reconozco) se que tengo que seguir. Es una idea simple pero poderosa. Cuando escuchas la voz de la derrota, del miedo, simplemente tienes que cambiar la programación; lo que antes era luz roja ahora es luz verde.

Y entonces poco a poco y como somos personas de costumbres, cada vez que escuches la voz, lo que antes te impedía hacer lo que querías, ahora será el principal motor. Inconscientemente.

Usas la fuerza de tu enemigo, el miedo, y lo vuelves un aliado a tu favor.

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