El cansancio de lo cotidiano

Llevo 16 meses viviendo en España. Casi 500 días desde que tomé el vuelo en DF y aterricé en Barajas. Entonces todo era distinto, el color de los edificios, las señales de las calles, las cosas que había en las máquinas de vending.
Pero año y medio es mucho para las novedades y me acostumbro rápido a las cosas.
Y es algo que no me gusta. No debería gustarle a nadie. Acostumbrarse implica dejar de ver las cosas con ojos frescos, dejar de maravillarse, dar por sentado que lo que ves es lo que hay, y que no tienes porque cambiarlo.

Y estamos aquí para cambiar el mundo. Algunos a mayor o menor escala, algunos por mucho tiempo o para muchas personas, otros para unas cuantas, o incluso para sí mismos.
Pero el primer paso es desperezarse de lo cotidiano. Entender que por más aburrida que te parezca la rutina, no es algo que tienes que hacer, sino que eliges hacer y como hacerlo.
No es blanco o negro, la otra opción no tiene porque ser ir de Indiana Jones y vivir miles de aventuras, es simplemente elegir hacerlo distinto, diferente cada día.

Entonces no será rutina. Serás Mr. Jones.

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